
Título Original: Persona
Año: 1966.
País: Suecia
Dirección: Ingmar Bergman
Intérpretes: Gunnar Björnstrand, Bibi Andersson, Liv Ullmann, Jörgen Lindström, Margaretha Krook
Duración: 1 hora 25 minutos
Info via: Cine Linkara
Video Via: CinemaniaTV



Info: Wikipedia

El director José Luis Cuerda y el guionista Rafael Azcona ya habían visitado tierras galaicas antes de "La lengua de las mariposas" para recrear una historia basada en una novela del escritor Wenceslao Fernández Florez ambientada en un pequeño pueblo gallego y las diversas relaciones que se establecen dentro del microcosmos rural tomando al bosque como protagonista central.
El film, empero estimable, carece de la admirable definición cinematográfica de la película anteriormente citada.
Los diferentes personajes que aparecen como el enamorado pocero cojo, el jocoso bandido Feldetestas (¿qué sería de un frondoso bosque sin sus salteadores?), las ánimas errantes en pena, la muchacha harta de maltrabajar para su tía que decide irse a la ciudad, los niños movidos entre la picaresca y la laboriosidad, las solteronas urbanas que pretenden pasar unos días de relax en el campo, el cura, la guardia civil o el acaudalado y ocioso señor del pazo son algunos de los habitantes de un ámbito propicio para la magia y la leyenda, para la superstición y la brujería, aspectos que Cuerda no termina por entrelazar con la suficiente destreza mientras dibuja con cierta habilidad el retrato costumbrista y crítico de una microsociedad y una época enfocada desde un sentido sanamente humorístico.
Aunque con un claro desequilibrio, lo trágico y lo cómico se unen en un film coral aceptable que obtuvo un gran éxito, pero que no termina por culminar con magnificencia fílmica su glauco paseo por unas vidas de unos personajes entrañables llenos de anhelos y apetencias.
Alfredo Landa, Miguel Rellán o Fernando (Tito) Valverde destacan entre un amplio plantel de intérpretes hispanos como así también lo hace la partitura musical de José Nieto.

En un hotel de Florida dirigido por Mr. Hammer (Groucho Marx) se trama el robo de una preciada joya propiedad de Mrs. Potter (Margaret Dumont), cuya hija Polly (Mary Eaton), desea casarse, en contra de los deseos de su madre, con el arquitecto Bob (Oscar Show).
Por su parte, Hammer intentará vender al mejor precio los solares de la Hacienda Los Cocos.
Primera y delirante aparición de los hermanos Marx en el cine sonoro (antes habían grabado un corto titulado "Humor Risk"), adaptando una obra musical escrita por George S. Kaufman e Irving Berling que ya habían representado con gran éxito en Broadway.
"Los cuatro cocos" es una de las más enajenadas y anárquicas películas de este sorprendente y admirado clan familiar, con perturbados diálogos entre Groucho y Chico (lo del viaducto es antológico) y con un hambriento Harpo comiéndose teléfonos y bebiendo tinta china en situaciones ambientadas en la soleada Florida, que se escapan a cualquier atisbo de cordura y razón.
La acción del título padece en algunos momentos de su naturaleza teatral, el aspecto técnico es bastante pobre y el argumento resulta formulario, pero el beneficio derivado del derroche de hilaridad disfrutado gracia al estrambótico humor de estos genios es incalculable, ilustrado aquí con sublimes escenas cómicas como la de la explicación de Groucho a Chico sobre su proceder en la subasta de fincas o la posterior y divertidísima puja, dos indelebles momentos de esta gran pieza cómica, que permanecerán en la memoria de los buenos aficionados a la filosofía marxista.


Muerte de un ciclista, que, pese a su voluntad de sortear la censura franquista, recibió la calificación de "gravemente peligrosa", se estrenó fuera de concurso en Cannes, donde obtuvo el premio de la Crítica Internacional del Festival.
La aparente simplicidad argumental del filme hace pensar que su exhibición pudo estar exenta de dificultades. Sin embargo, el simbolismo que encierra, despertó el recelo de las autoridades, y de no haber sido por la colaboración del productor Manuel Goyanes, quien involucró a varias compañías para acometer este proyecto, difícilmente se habría rodado este filme. Bardem ya contaba con Alberto Closas, y la productora italiana Trionfalcine aportó, por su parte, a Lucía Bosè.
La mayor parte del rodaje transcurrió en los estudios Chamartín, en Madrid y en sus alrededores.
Finalizado el festival de Cannes, Bardem participó en las Conversaciones Nacionales Cinematográficas de Salamanca, durante el transcurso de las cuales, se debatió sobre la situación estructural del cine español. Juan Antonio Bardem y Basilio Martín Patiño resumían conjuntamente las conclusiones de aquel congreso subrayando que "cuando el cine de todos los países concentra su interés en los problemas que la realidad plantea cada día, sirviendo así a una esencial misión de testimonio, el cine español continúa cultivando tópicos conocidos. El problema del cine español es que no es ese testigo que nuestro tiempo exige a toda creación humana". Bardem fue aún más lejos en su valoración de tan significativo encuentro cuando declaró que "el cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico".
No hay que olvidar que el cine franquista, aunque cualitativamente era inferior a otras cinematografías nacionales, tenía una clara finalidad propagandística, y los pocos que evitaban deliberada y solapadamente la censura, pasaron a la posteridad como testigos excepcionales de su tiempo que, no sólo se resistieron a asumir como propios los principios del régimen, sino que, además, lo pusieron en entredicho, simplemente mostrando su lado oscuro.
Cinefania
Dirección: Luchino Visconti
Año: 1962Pedro Masó se había fijado siempre en el cine italiano para realizar sus películas, y decidió utilizar la parodia de Rififi de Julius Dassin titulada Rufufú da el golpe que dirigió Macio Monicelli de para escribir la historia, pensado que la historia podía tener otra «vuelta de tuerca». Tardó en escribir el libreto de 120 páginas 9 días durante la madrugada. Tras hacerlo, para que la historia tuviese sentido, decidió contar con sus colaboradores habituales, Vicente Coello y Rafael J. Salvia. Como director Masó decidió contratar a José María Forqué quien tuvo que incorporarse a última hora, ya que por aquel entonces tenían muchos proyectos.
Para el papel de Castrillo habían querido tanto Forqué como Masó que lo hiciera Manolo Gómez Bur, sin embargo el actor no pudo hacerlo al comprometerse con otra película. Entonces vieron una comedia de Javier Poncela donde actuaba Alfredo Landa y decidieron contratarle. Para el resto de papeles contraron a actores jóvenes como Agustín González, Gracita Morales y Manuel Alexandre, dando el papel más importante a José Luis López Vázquez al ser un actor ya consagrado]].
A la hora de comercializarla, a los distribuidores «no les gustó absolutamente nada, les pareció una broma tonta». Por ello su director se marchó desilusionado a París donde leyó en el ABC que la película había sido un éxito en taquila. Para el cartel de la película se contrató como diseñador a Francisco Fernández Zarza.
A pesar de ser un éxito en taquilla en su momento, está mejor valorada en la actualidad que por la crítica de la época. Aunque la crítica del momento la valoró positivamente Florentino Soria diciendo que «la parodia discurre por cauces tan sorprendentes como divertidos sin que falte una crítica condescendiente y cierto leve tono patético que envuelve el disparate», la críticas actuales valoran la película como una película emblemática de la mejor comedia española, el crítico de El País Diego Galán valoró la película como una de las comedias españolas mejor cuadradas debido al alto nivel de sus intérpretes y su modesta propuesta que tuvo fáciles resultados.


Comentario:
Una de las comedias más importantes del cine español de los años cuarenta. Conoció una segunda versión, “Una mujer bajo la lluvia”, dirigida por Gerardo Vera
en 1991.
Cita:
“Allá por el año 1944 se me ocurrió de repente un argumento. Era “la vida en un hilo”. Siempre me ha preocupado la influencia decisiva que tiene la casualidad en nuestras vidas, en cómo cambia el curso de éstas el hecho fortuito de mirar a la derecha en vez de mirar a la izquierda al cruzar una calle, el retrasarse en dos minutos al ir a un sitio, cualquier circunstancia imprevista que le haga a uno conocer o no conocer a una persona. En fin, una variante sobre las pequeñas causas y los grandes efectos”. (Edgar Neville en “Teatro”. Editorial Biblioteca Nueva. Madrid,1955).
“Supone la asunción – no mecánica, sino matizada y españolizada, en el mejor sentido – de la gran comedia americana, la crítica de una sociedad sin mensajes obvios, sin tesis machaconas, sin ese compromiso a flor de piel que caracteriza el peor cine, el llamado, entre comillas, cine social” (Carlos y David Pérez Merinero en “Cine español: algunos materiales para el derribo”, Ed. Cuadernos para el diálogo, 1973).
“Se trata de una alta comedia sobre el tema del azar, con una ingeniosa estructura narrativa, en la que se combinan el presente, el pasado real y el pasado que pudo ser y no fue. Otra de sus virtudes consiste en alinearse decididamente contra la hipocresía y el aburrimiento, que según la película llevan a la muerte por pulmonía doble”. (Fernando Méndez-Leite en “Historia del cine español en 100 películas”. Guía del Ocio. Madrid, 1975).
“Una de las obras fundamentales de Edgar Neville es “La vida en un hilo”. Cuenta la historia de lo que fue y de lo que pudo ser a causa de una mala jugada del destino que, en contra de lo que suponemos, nunca se nos presenta de forma trascendental, sino oculto bajo el juego casi imperceptible de las circunstancias. Lejos de filosofar a la manera de no pocos grandes maestros de la comedia cinematográfica, Edgar
Neville hace y deshace el enredo de su película cara al público, con la elegancia de un poeta y con la sabiduría de un malabarista. “La vida en un hilo” es, en su género, una obra excepcional”. (Emilio Sanz de Soto en “Cine español 1896-1983″. Dirección General de Cinematografía. Madrid, 1984).
“Frente al habitual pintoresquismo de otras de sus más celebradas producciones donde se hace eco de un apasionado costumbrismo, próximo al más puro sainete, con “La vida en un hilo”, Neville se aproxima a las circunstancias, fastuosidades y miserias del momento en un claro intento por hacer suyo un nuevo estilo de narraciones populares y castizas. En cierto modo, sin dejar de ser algo así como un sainete encubierto y modernizado, la película tiende a situarse en el género de la alta comedia al que Neville llega pleno de sutileza e ingenio (…) Logra el realizador una obra hábilmente resuelta, en la que se contienen los elementos esenciales que dan consistencia al género. Es decir, el triángulo amoroso, el enredo de situaciones, las acciones casuales, el entorno no exento de sobrio refinamiento, etc. Pero a un mismo tiempo, el film alcanza una dimensión crítica de extraordinaria significación social”. (Enrique C. García Fernández en “Historia ilustrada del cine español”. Editorial Planeta. Barcelona, 1985).

José Antonio Nieves Conde (* Segovia, 22 de diciembre de 1911;† Madrid, 14 de septiembre de 2006) cineasta y periodista español, director de largometrajes como 'Surcos', 'Angustia' y 'Balarrasa'.
Al terminar la guerra volvió a Segovia donde trabajó en prensa y radio, hasta que regresó a Madrid para convertirse en crítico de cine del diario 'Pueblo' y entre 1939 y 1942 fue redactor de la revista de cine 'Primer Plano', donde era responsable de la sección 'Fuera de cuadro'.
Amigo de Fernández-Cuenca, Gómez Mesa y Rafael Gil, fue con este último con quien se inició profesionalmente en el cine en 1941, como ayudante de dirección en cinco de sus películas hasta 1946, con títulos como 'Viaje sin destino' y 'Tierra sedienta'.
Desde 1942 en que abandonó 'Primer Plano' y 'Pueblo', al parecer por desavenencias con la dirección, se dedicó profesionalmente al cine.
Dirigió su primera película, 'Senda ignorada', en 1946, una historia de gángsters situada en Estados Unidos, a la que siguió 'Angustia' (1947), con Rafael Bardem y Julia Caba Alba, también policiaca y declarada de "interés nacional", y 'Llegada la noche' (1948).
En 1950 dirigiría 'Balarrasa', con guión de Vicente Escrivá y con actores como María Rosa Salgado, Maruchi Fresno, Luis Prendes y José Bódalo, que supuso su primer gran éxito popular y económico, y fue también catalogada de interés nacional; y 'Jack el negro' (1950), codirigida con Julien Duvivier.
Nieves Conde llegó a la cumbre de su carrera como cineasta en 1951, tras rodar 'Surcos', un filme, con guión de Natividad Zaro y Gonzalo Torrente Ballester a partir de un argumento de Eugenio Montes, que está considerado como una de las grandes películas de cine español, con Luis Peña y María Asquerino como protagonistas.
'Surcos' causó polémica en su momento y fue atacada por la Iglesia al rozar temas tabú de la época como la miseria, el estraperlo y el éxodo rural, por lo que tuvo que cambiar el final antes del estreno. Con ella consiguió el segundo Premio Nacional del Sindicato del Espectáculo y el primer premio del Círculo de Escritores Cinematográficos, pero no alcanzó el éxito comercial que merecía.




Cuando contaba 25 años, Eisenstein puso fin a su carrera teatral, al ver la artificiosidad del resultado en su montaje de Máscaras de gas, donde, según sus propias palabras "el carro se rompió en pedazos y el conductor se cayó de cabeza en el cine". Esto hizo que dejara el teatro y se centrara en el medio que le dio prestigio internacional, el cine.




Argumento: Al advertir que los tagalos de su distrito planean un insurrección, el comandante del destacamento español en Baler, Filipinas, da la orden a sus tropas de atrincherarse en la iglesia del pueblo. Durante esta reclusión que se prolonga casi un año, se van sucediendo episodios que manifiestan la tenacidad y el heroísmo de los españoles.
Dirigida por Juan Carlos Tabío, con Vladimir Cruz, Thaimi Alvariño, Jorge Perugorría, Saturnino García, Alina Rodríguez, Antonio Valero.
